La misteriosa roca de Gátova

Foto de Gustavo Martínez. Gátova, octubre de 2023

Gustavo Martínez Sánchez

(Edited & Published by RMA)

En la montaña llamada “La Rocha”, justo enfrente de Gátova, bajando hacia el barranco desde la Era del Pino por un sendero apenas visible repleto de arbustos, hay una curiosa losa de piedra de un tamaño poco más grande que una mesa. Parece una piedra cualquiera, es más, si no te fijas bien, apenas se distingue de las otras muchas que hay en los alrededores. Pero esta losa repleta de líquenes y oscurecida por cientos, quizás miles de años de antigüedad, tiene algo muy peculiar; presenta una superficie como arrugada y llena de surcos. Lo que la hace especial es que es la única de las que hay por la zona que presenta este aspecto.

Piedra ubicada a los pies de la Era del Pino. Foto de Rafael Martínez Ángeles. Gátova, mayo 2005.

Era del Pino. Foto de Gustavo Martínez. Gátova, octubre 2023.

Fue gracias a Vicente Sánchez Sierra por quien sabemos de su existencia, aparece mencionada en su libro de Gátova: “Ensayo Geográfico, Histórico y sociológico”, la fotografió en su día, y él opinó que podrían ser grabados ibéricos.

 Libro Ensayo Geográfico, Histórico y Sociológico. Gátova, 1984 (pág. 35). Vicente Sánchez Domingo.

Publicamos esa y otras fotos de la roca en varios  foros de arqueología e historia de Internet  para ver si alguien nos diera alguna pista acerca de por qué esa roca presentaba ese aspecto, pero nadie pudo aportar algo de luz, tan sólo comentaron que, a falta de más nitidez en la fotografía, (más nitidez no hay, lo que se ve es lo que hay) podía ser cualquier cosa, o simplemente erosión. Pero la cuestión es y sigue siendo… ¿por qué de todas las losas que hay en los alrededores ésa es la única que presenta esa erosión tan extraña?

  Parecía que el misterio de la piedra se iba a quedar ahí, una roca rara sin más, hasta que por casualidad encontramos una publicación en un periódico de 1932, el titular llamaba poderosamente la atención: Grabados rupestres en Gátova. Fechado el domingo 4 de septiembre de 1932. Notícias de la Región. Las Provincias. La noticia dice lo siguiente:

  “Invitado por el maestro gatovense don Ángel Martínez, este corresponsal ha tenido ocasión de admirar junto al pueblo de Gátova, entre dos eras situadas al otro lado del Carraixet, una curiosa roca nativa, donde existen esculpidos numerosos signos de difícil interpretación, cuya edad debe ser muy remota.

Llamamos la atención de ello a los eruditos arqueólogos y corporaciones culturales de Valencia y Castellón, para que dictaminen lo que proceda.”

Diario Las Provincias20.561 (Pág. 7), 4/09/1932.

Fragmentos de la Piedra. Fotos de Rafael Martínez Ángeles. Gátova, 22/02/2004.

Parece ser que Ángel Martínez, por aquellos años maestro de Gátova, fue quien descubrió la extraña roca y dio parte del hallazgo.  A partir de ese momento varios arqueólogos, entre ellos uno de reconocido prestigio como Luis Pericot García, se devanaron los sesos tratando de averiguar qué era lo que había grabado en la misteriosa losa y visitaron el pueblo para verla. Así aparece en las siguientes noticias fechadas el día 13 y 14 de Octubre en Las Provincias:

 

13 de Octubre:

“Han visitado detenidamente la misteriosa roca de Gátova los eruditos arqueólogos don Luis Gallego y don Nicolás Primitivo Gómez, que la consideran de gran interés arqueológico”

14 de Octubre:

“El día 3 del corriente se reunió esta sección en junta reglamentaria para la apertura del curso 1932-1933. Concurrieron los señores presidente, Uriel, Gallego, Gasch, Senent […] El señor presidente dio cuenta de la visita que hizo invitado por don Luis Gallego a Gátova para ver los grabados rupestres hallados en esta población y denunciados en el diario Las Provincias por el señor Uriel correspondiente en Liria de esta Sección; Los grabados parecen ser neo-eneolíticos. El señor Gallego presentó un trozo, que halló desprendido, para su estudio.”

Diario Las Provincias 20.593 (Pág. 7), 13/10/1932

Diario Las Provincia, nº 20.601 (Pág. 14), 14/10/1932

Lluís Pericot a l’entrada de la Cova de les Rates Penades (Ròtova). 1951 [Arxiu Negatius – 1010]

En base a esto, de ser grabados eneolíticos, también llamada Edad del Cobre, estamos hablando período prehistórico posterior al Neolítico y anterior a la Edad de Bronce y se caracteriza por la utilización del cobre en utensilios y armas, corresponde a los años 3200 y el 2200 a d C.

Días más tarde, el 22 de Octubre de 1932, aparece una nueva noticia en Las Provincias  escrita en valenciano, muchísimo más extensa (ocupa una hoja entera del diario) y describe ampliamente una de las visitas que hicieron los arqueólogos a la losa llegando incluso a trazar y dibujar los signos. Es de grata e interesante lectura ya que describe las elucubraciones de los eruditos y arqueólogos que tal vez se quedaron horas estudiándola.  La reproducimos aquí al castellano:

Diario Las Provincias20.601 (Pág. 14), 22/10/1932

Unas “inscultures epilítiques” en “la Rocha” de Gátova

.

Hace unos días -el cuatro de septiembre-el corresponsal en Liria de Las provincias publicó en este diario la noticia del hallazgo de unos grabados rupestres en Gátova, hecho por el maestro Ángel Martínez y comprobada por Domingo Uriel, correspondiente en Liria del Centro de Cultura Valenciana, y que es el dicho corresponsal; haciéndonos, al leer la novela, el propósito de visitar el lugar de la invención, en tiempo oportuno; mas pocos días después recibimos una carta de nuestro estimadísimo amigo, el competente numismático y director del mismo Centro, Luis Gallego-que veraneaba en Gátova con su distinguida familia- en la que nos daba parte del dicho hallazgo, invitándonos a ir, para saludar aquella obra de la industria y el ingenio del hombre de edades antiguas: y eso fue la gota que colmó el vaso de nuestros deseos y en cuanto nos fue posible, fuimos acompañados por algunos de nuestros familiares más pequeños.

Fuimos recibidos y amablemente acompañados por nuestro amigo, por el culto médico del pueblo Antonio Cáceres, por algunos jóvenes de la colonia gatovense y por algunos nativos. A todos les agradecemos su cuidado y delicadeza.

Gátova, población muy interesante, está situada en un valle pintoresco hondo y estrecho hacia el nacimiento del barranco del Carraixet en cuyo margen izquierdo se encuentra; valle sembrado de estaciones arqueológicas y en la que aguas abajo se encuentra en la misma orilla Marines y Olocau. Gátova y a la orilla derecha del barranco se encuentra una estribación de la sierra que forma la cuenca, llamada “La Rocha”, donde, mirando al Levante y entre dos eras en sentido vertical y a unos 40 metros sobre el río seco se halla un risco de la montaña y roto en varios fragmentos hincados fuertemente en el suelo, excepto unos sueltos y aislados que formaron parte, sin duda de la misma losa. Esta es más o menos plana, de contorno irregular de unos 2,40 metros en el sentido de la pendiente, y otros 4,5m en el del nivel, con el interior lleno de figuras -sin orden de colocación horizontal ni vertical-  que no pasarán de unos diez o doce centímetros de altas, siendo ordinariamente menores.

   Sus rasgos, de diferente profundidad de un centímetro y menos, parecen presentar señales de pico y de corte, algunos, mientras que otros dan la sensación que han sido producidos por rozamiento mediante utensilios de naturaleza desconocida, aunque por fuerza debieron ser pequeñas: punzones, puntas de flecha, buriles y otros tal vez. Los grabados se muestran muy superficiales y en forma de ramificaciones que deben ser producto de la erosión natural; algunos de ellos perlongan y deforman las insculturas que también son desfiguradas por la acción del tiempo y por alguna que otra grieta.

  Cuando el señor Gallego vio la losa insculpida, apenas había un metro cuadrado al descubierto, lo demás se encontraba bajo una capa de tierra húmeda cubierta de broza en los alrededores de la piedra, mas el cuidado y esfuerzos del mencionado y del señor Cáceres, la losa quedó al descubierto y apareció toda llena de signos y figuras del mismo tipo de los que estaban al aire libre, repitiéndose ciertos tipos y modalidades que alejaban la idea de que estemos en presencia de un fenómeno de erosión, debido a los agentes naturales; pero resulta que la losa es de la misma naturaleza de las que hay por los alrededores y no hay otra losa con figuras ni tan sólo semejantes. Nos dijeron allí que alguno había opinado que se trataba de señales de patas de gallinas, es decir aves, cuando la roca aún blanda permitiera semejantes huellas. Creemos que eso lo habría dicho en tono jocoso.

Al médico señor Cáceres se debe la idea de que los grabados no fueran otra cosa sino el resultado de afilar las herramientas de los hombres en épocas pasadas, pero se opone a ésa (idea) las variedades angulares y sinuosas; no obstante la factura es como hemos dicho como la de herreros como afilando herramientas, y nada tuviera de extraño que pudiéramos adoptar una hipótesis ecléctica: la de afilar herramientas, los hombres de la antigüedad lo hicieron trazando ciertos signos que por sus creencias les fueran propicios.

 El señor Gallego, autoridad en numismática y familiarizado con los alfabetos antiguos, vio aquí muchos de los signos alfabetiformes. Nos abstenemos de dar opinión, por ahora.

Presentamos dos grupos, 1 y 2 tomados a ojo y de una manera aproximada y sin medida para que os déis cuenta de la manera de figuras de que se trata, y un tercer grupo, aparte, el 3 de algunas tomadas de aquí y de allá, y que tenemos como representación del hombre neo-eneolítico, siéndolo algunas evidentemente.

Algunos de estos caracteres grandes no son nuevos en nuestro País Valenciano, pues los hay que son igual y otros muy parecidos a los de la “Peña Escrita de Tárbena” (1) aunque éstos sean pictográficos. También de esta especie hay en muchos puntos de España e insculpidos como en Cabezón de la Sal y Santander (2) siendo además sorprendente el parecido con algunos grabados epilíticos del Morbihan (Francia), principalmente de los dólmenes del Couedic.  Mané Kerioned, Mané Lud, Petit Mont y más aún con la tan nombrada Mesa de los Marchantes. Igualmente tienen parecido con algunas insculturas de Gallaecia y Portugal y de otros lugares.

Parte de los pictogramas de Peña Escrita de Tárbena (Alicante), también conocida como Sa Cova de ses Lletres

Ni la brevedad del estudio que hemos podido hacer sin los medios apropiados, ni la hospitalidad de un diario son factores propicios para hacer otra cosa que un esbozo para satisfacer la curiosidad pública, sirva de aviso a los estudiosos y a las autoridades competentes para que emprendan el estudio completo y cuidadoso de estas insculturas epilíticas, ofreciendo los calcos, fotografías, “impromtes” y hasta maquetas que crean convenientes para la necesaria investigación y conservación patrimonial antes de una posible pérdida, tenemos que decir que la gente que siempre conserva la felicidad de encontrar un tesoro y está hurga que te hurga por los “llats y badalls” de las piedras creyendo con toda la buena fé del mundo que bajo la losa va a encontrar el sótano del Banco de España.

  Las figuras que publicamos son una pequeña muestra de las muchas que cubren la losa y se puede ver que la rotura de ésta es bastante posterior al trabajo del grabado en sí, aunque hay algunas que parece que han sido cortadas. ¿De qué época son estas figuras? Es un asunto éste que necesita de un bello estudio comparativo para resolverlo con ciertas probabilidades de éxito. Aunque para satisfacer la sana avidez del lector apoyándonos en que algunas figuras, como hemos dicho tienen cierto parecido con otras del neo-eneolítico diremos no lo suficiente científicamente, que es muy posible que tengan la respetable antigüedad de 5000 o 6000 años, es decir, que pudieran ser contemporáneas o tal vez anteriores a las primeras dinastías egipcias.

  Como cosa de interés notificamos también que en este sitio nos hicieron saber que en el “Alto de la Moledera” a no mucha distancia de aquí, hay en la cima dos tornos de rodeno, llevados allí de otra montaña, ya que la moledera es piedra caliza procedente probablemente de una construcción megalítica.

Y para acabar. Debemos decir a los excursionistas amantes de la cultura, que en nuestro País, en las areniscas, deben de haber losas escritas que han pasado desapercibidas, y que hay que tener esto en cuenta para señalarlo, y que si quieren ir a saludar el documento insculpido en Gátova, testimonio de nuestros antepasados, para tener elementos de comparación y juicio para discernir de otros, el viajecito es fácil y la situación de la losa accesible a todo el mundo, pues se ve desde el mismo pueblo y sólo hay que cruzar el barranco.

  Saludamos nuevamente desde aquí a los señores Martínez, Uriel, Gallego y Cáceres, gracias a quien se debe la publicación de las insculturas rogando de paso a todos los que tengan noticias de cosas parecidas nos lo den a conocer al Centre de cultura Valenciano o a otra entidad que se preocupe de estos estudios, pues así prestarán un gran servicio al avance cultural patrio.

 

Nicolau de Sueca.

Nicolau Primitiu Gómez Serrano (“Nicolau de Sueca”)

Tras este largo e interesantísimo reportaje no se vuelve a mencionar la piedra de Gátova hasta el mes de diciembre de ese mismo año (en los días 23, 24 y 25); en todas pone lo mismo. Baste, por ejemplo, lo que se dice el 25 de diciembre de 1932, en el diario El Pueblo: El presidente da lectura de dos cartas, una de don Francisco Gimeno, presbítero de Segorbe, muy interesante, sobre los grabados rupestres de Gátova […]”.

Diario El Pueblo  nº 13.949 (Pág. 2), 25/12/1932

  

Tras una intensa búsqueda no se ha podido encontrar dicha carta. Y en los periódicos no se vuelve a mencionar los supuestos grabados rupestres.

 

Pero husmeando en los archivos sí que logramos encontrar otra publicación en los “Anales del Centro de Cultura Valenciana” 1935. Lo transcribimos aquí  traducido nuevamente al castellano, estos párrafos parecen ser la sentencia definitiva sobre la misteriosa roca:           

Secció d´Antropología i Prehistòria.

Cursos de 1932-33 i 1933-4.

Per Primigenius.

EXCURSIONES DE LA SECCION.

Insculturas Epilíticas de Gátova.- Por indicaciones del Director Correspondiente de Liria, Domingo Uriel e invitados por el también correspondiente Luis Gallego, se verificó una excursión a Gátova el cuatro de septiembre de 1932 para examinar unos grabados rupestres, alfabetiformes, muy extraños, aparecidos sobre una gran losa de rodeno, situada en una vertiente de la montaña llamada “La Rocha” enfrente del pueblo y a la parte opuesta del barranco.

Entre las insculturas hay algunas que parecen respresentaciones estilizadas  del hombre neo-eneolítico y más formas que aparecen en los megalitos del Morbihan (Bretaña) y de otros lugares de Galícia y Portugal. Un fragmento de rodeno con las dichas insculturas fue donado al Centro por Luis Gallego.

  En octubre de 1933 se volvió a hacer una excursión al mismo sitio, con el fin de examinar más detenidamente los nombrados grabados. Formaban parte de la misión los profesores Dr. Pericot, catedrático de la Universidad de Valencia, Ramón Martínez y Pedro Aranegui, del Instituto Escuela, Emilio Lluch, Domingo Gómez Senent, el presidente de la Sección y otros.

A la vista de las supuestas insculturas el profesor Aranegui opinó que se trataba de las huellas dejadas por el cuerpo de una especie de gusano, cuando aún el rodeno formaba parte de una playa, esta opinión parecía reafirmarla el hecho de que una losa grabada parecía salir de otro estrato que estaba encima.

 Vecinos de Gátova (Adolfo y Rafael) examinando los diversos fragmentos de la Piedra. Gátova, mayo 2005

A raíz de este veredicto ya no se volvió a hablar de la roca de Gátova ni aparece nombrada de nuevo en ningún medio. Caso cerrado. El misterio de la roca que tanto había llevado de cabeza a los arqueólogos llegó a su fin. Al no ser escritura eneolítica la losa ya no interesaba a nadie y quedó allí olvidada.

De ser cierta esa conclusión, las marcas de la piedra son muchísimo más antiguas, de cuando el mar cubría la tierra, no hablamos de miles de años, sino de millones. Al mirar la roca con detenimiento se puede observar que algunos de los surcos bajan incluso por el borde de la piedra, en base a ello, uno apostaría por algo relacionado con la naturaleza, pero sigue existiendo la duda de que sea la única en toda la comunidad valenciana y de España  a quien atacó y horadó el supuesto gusano y dejó esas extrañas marcas. Porque (que sepamos) no existe una losa igual. Ciertamente podría ser cualquier cosa de las antes mencionadas o tal vez ninguna.

¿Seguirá la roca guardando su secreto cientos de años más o quizás alguien podrá algún día lograr poner fin al misterio? Quién sabe…

Gustavo Martínez Sánchez – Gátova, noviembre 2023.

(Edited & Published by RMA - Febrero 2024)

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